Trescientos días de sol, un casco antiguo que se recorre a pie y sardinas asándose en la playa. Málaga es la carta de amor más tranquila de Andalucía.

Casco antiguo, Alcazaba y vistas desde azoteas

Mañanas enteras por las calles de Calle Larios, subida a la Alcazaba con vistas al puerto y tinto de verano en una azotea. El teatro romano a sus pies tiene 2.000 años y es gratis.

Nuestro momento favorito

Atardecer desde Gibralfaro, cuando la bahía se vuelve dorada y se encienden las luces.

Chiringuitos y espetos

Comer es un ritual: pies en la arena del chiringuito mientras los espetos se asan con leña de olivo en barcas. Añadid una caña fría y salmorejo y entenderéis por qué nadie corre en la Costa del Sol.

Excursiones que nos encantaron

Málaga es una base perfecta. Favoritos: el estrecho Caminit del Rey en la pared de una garganta, Ronda con su Puente Nuevo y las cuevas de Nerja con enormes estalactitas. Todo a menos de 90 minutos.

Reflexiones finales

Málaga equilibra cultura, comida y playa mejor que cualquier lugar que hemos visto en el sur de Europa. Perfecta como primera parada andaluza o para una semana tranquila sin hacer nada productivo. Ambas valen.