Nieve que cruje a −20 °C, cielos que bailan en verde y un pueblo donde siempre es Navidad. La Laponia finlandesa es lo más parecido a entrar en una bola de nieve.
En busca de la aurora boreal
Reservamos el tour con garantía del 100%, os vuelven a reservar gratis si no aparece la aurora, y tuvimos suerte la primera noche: cintas verdes sobre pinos helados mientras el guía nos fotografiaba. Ninguna cámara le hace justicia. Los ojos son el mejor objetivo.
Nuestro momento favorito
El silencio absoluto en el punto culminante. Nadie hablaba. Estábamos inmóviles, con el aliento helándose, completamente hipnotizados.
Aldea de Papá Noel, renos y huskies
¡Sí, cruzamos el círculo polar ártico y recibimos el certificado! Dar de comer a los renos, ir en trineo de huskies por el bosque, esos perros viven para eso, y conocer a Papá Noel nos hizo volver a los ocho años.
Flotar en el hielo y crucero en rompehielos
Dos experiencias surrealistas: flotar de espaldas con traje de supervivencia en un lago helado como pequeños icebergs y atravesar el hielo en el rompehielos Arktis cerca de Kemi, flotando en el Báltico en agua bajo cero. Un sueño cumplido se queda corto.
Reflexiones finales
Laponia es cara, pero una vez vale cada céntimo. Diciembre para toda la magia navideña; febrero–marzo para días más largos y tiempo más estable para las auroras.